Hay una forma de vida que se va aprendiendo con el sacrificio, entrega, superación, trabajo en equipo, humildad, constancia y muchos lindos golpes que te das jugando al rugby y defendiendo un ideal (que está representado en la camiseta que vestís). Cuándo vivís de esta forma, compartís esa vida, la divulgás, la difundís y la disfrutás te encontrás que el rugby te dio un intangible que es espiritual y no material.